En los últimos años, hablar de empoderamiento femenino se ha vuelto casi obligatorio en proyectos sociales, discursos institucionales y campañas públicas. Sin embargo, detrás de ese concepto tan poderoso también hay mucha confusión. ¿Qué significa realmente que una mujer esté empoderada? ¿Quién lo decide? ¿Y cómo saber si estamos avanzando o solo repitiendo palabras bonitas?